Un tributo a quien dio su mano a los niños y jóvenes en Colombia

Colombia
Más de 40.000 personas se congregaron el domingo 27 de marzo en Bogotá, para despedir al Padre Javier de Nicoló, quien apostó por aquellos “a quienes no tienen nada y lo necesitan todo”.

En 1948 llegó a Colombia Javier de Nicoló, sacerdote salesiano nacido en Bari (Italia), pero considerado por todos como un colombiano más. Aunque llegó con el fin de ayudar a los enfermos de Hansen en Agua de Dios, en el centro del país, prontamente notó una de las necesidades más urgentes de nuestro continente: los niños y jóvenes que viven en situación de calle.

Para él, esta situación era una realidad mundial y lo anotaba cuando hablaba de los niños “chucla” en Roma, pequeños que rondaban a los turistas en busca de una limosna. Es por eso que la realidad de Colombia no le sorprendió pero si lo llevó a tomar acciones. Fue así como decidió dedicarse en cuerpo y alma a la reeducación y atención integral de niños, niñas y jóvenes en situación de calle en varias ciudades de Colombia.

Como Capellán de la Cárcel Modelo de Menores de Bogotá, en 1968, inició el programa “Operación Amistad”, reconocido como el método más eficaz para la atención de menores en situación de calle. Y posteriormente en 1970 con la dirección del Instituto Distrital para la Protección de la Niñez y la Juventud, IDIPRON.

A través de los años logró instaurar más de 53 casas de Juventud a lo largo del país y atender a más de 100.000 jóvenes en su Fundación Servicio Juvenil, salvadora de vidas. Su programa es caracterizado por una pedagogía nueva y personalizada, en la que prima la forma de acercarse y motivar a los niños y jóvenes para que sean ellos mismos quienes deseen salir de los círculos de pobreza y exclusión en calle y cambiar sus vidas.

Este programa ha sido catalogado como un modelo mundial de sistema pedagógico con gran éxito en la reinserción social de niños en situación de calle, no solo por su parte académica, sino también por su método de participación y respeto por las formas de actuar y sentir de los niños y jóvenes.

La UNICEF le rindió homenaje a este gran ser humano en 2001, cuando publico el libro “El niño de la calle” en el que expresa: “Los niños, niñas y adolescentes de la calle son uno de los problemas sociales más complejos. Afortunadamente el Padre Javier de Nicoló ha estado empeñado desde hace más de tres décadas en la búsqueda y desarrollo de estrategias para recuperar e integrar a los niños y niñas de la calle a la sociedad”.

Continúa diciendo: “Es un homenaje al testimonio de una obra y una vida que constituye ejemplo universal… Los obstáculos y las dificultades no han logrado nunca desvanecer su empeño, por el contrario, a mayores dificultades más trabajo, más noches en vigilia recorriendo los “parches” y las “camadas”, más amor y regocijo en sus manos y millones de abrazos para recibir a los reincidentes”.

Hoy somos conscientes de su partida, pero su legado es y será los más de 100.000 niños y jóvenes que hicieron o hacen parte del programa que impulsó a lo largo de todo el país.

(Crédito foto: Diana Sánchez / Difundida por Colprensa)

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